Comerciantes pymes a favor de comenzar a bajar costos por el uso de tarjetas
El presidente de la Cámara de Comercio advirtió que retenciones y percepciones que se cobran por IVA, Ganancias e Ingresos Brutos tienen un efecto financiero de alto impacto.
Entre los factores que siempre están en la mira de los comerciantes, porque les suman costos a su esquema financiero, están las percepciones de distintos tributos cada vez que cobran sus ventas con tarjetas de crédito o débito, o también el arancel de Débitos y Créditos que se aplica a las transferencias. Frente a márgenes de rentabilidad cada vez más estrechos, en algunas actividades, una propuesta de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) para promover la gradual sustitución del dinero en efectivo por dinero digital reduciendo cargas impositivas, recoge el apoyo de múltiples sectores.

Es el caso del presidente de la Cámara de Comercio de Resistencia, Iván Bonzi, que planteó en este sentido lo que implican esos costos por el uso de tarjetas, además de destacar la importancia de avanzar hacia el mayor uso de medios electrónicos de pago, sustituyendo así el dinero en efectivo, promoviendo la formalización de operaciones y también ahorrando tiempo para las personas que evitan largas fila de espera en cajeros y bancos.
Adeba está integrada por las principales entidades financieras de capital nacional. Hace unos días, presentó un informe con múltiples propuestas para promover la gradual sustitución del dinero en efectivo por dinero digital. Entre ellas, la reducción de las percepciones de Ingresos Brutos, IVA y Ganancias para pagos con tarjeta de crédito o débito, y una baja del arancel de Débitos y Créditos en cualquier operación de menos de $ 1 millón.
Se trata de la Iniciativa denominada "Dinero Digital en Argentina (IDDA)", con la que pretende incentivar el proceso de digitalización de los pagos de la mano de una interacción entre el sector privado y público -en sus tres niveles de gobierno- para así revertir situaciones que favorecen el dinero en efectivo.
Promover la formalización de actividades

"Entendemos que es un conjunto de propuestas positivas, teniendo en cuenta los costos que conlleva poder trabajar con las tarjetas. La digitalización que plantean va a beneficiar la reducción de costos al comerciante, dejando de trasladarlos al consumidor", sostuvo Bonzi en declaraciones a NORTE.
En esa línea, resaltó "el efecto neutro" de la aplicación del conjunto de propuestas, ya que no se tratará de menor recaudación para el Estado, sino que se compensará con la formalización de las ventas en los comercios vía bancaria y digitalización. Así, explicó que el hecho de no usar el efectivo es lo que lleva a que se vuelva más formal todo y que el Estado abra la jugada para que se tribute más. Es decir, que la recaudación de impuestos será más alta porque habrá más contribuyentes y esa masa de ventas y consumo informal se volcará al sistema formal y bancario, sintetizó.
En cuanto al cobro de comisiones por el uso de las tarjetas de débito y de crédito en el comercio, Bonzi dijo que no es lo que más eleva el costo de las ventas sino que lo son las retenciones y percepciones que se cobran por IVA, Ganancias e Ingresos Brutos por su efecto financiero de alto impacto, sobre todo en las pymes.
"Generando incentivos, los consumidores podrán realizar operaciones digitales tratando de dejar de lado el efectivo, ahorrándose tiempo por ir al cajero y sacar ese dinero en efectivo, tener que moverse con el dinero, con todo lo que eso implica y con el trastorno que supone. Vamos viendo que en el mundo actual se puede operar con mayor simplicidad y seguridad con código QR u otros sistemas, y desde el teléfono móvil. De esa forma, todos los costos para los bancos y para las empresas de logística que movilizan el dinero se reducen, y también las personas se ahorran pérdidas de tiempo esperando en cajeros o en bancos para retirar efectivo. Por esas razones, entendemos que es un buen planteo que sería positivo que pudiera implementarse", analizó.
$1,5 billones en efectivo
Según estimaciones de Adeba, en marzo de 2022 se extrajeron $1,5 billones en efectivo de los bancos ($ 900 mil millones de cajeros automáticos y $ 600 mil millones en retiros por ventanilla en sucursales).

"Durante 2020, sólo los gastos en materiales para emisión monetaria, ascendieron a U$S 118 millones. A esto se debe adicionar los gastos de atesoramiento, transporte y destrucción del efectivo, mientras que la huella de carbono que por año causa el uso del efectivo en argentina es equivalente a tener 20.000.000 de lámparas encendidas un día o que un auto realice 1.000 vueltas a la tierra", aseguró Adeba.
Generando incentivos, los consumidores podrán realizar operaciones digitales tratando de dejar de lado el uso del efectivo, ahorrándose tiempo por ir al cajero y sacar ese dinero en efectivo.
Una por una, todas las propuestas
Las propuestas de Adeba para reducir el uso de efectivo incluyen la implementación de cambios impositivos, límites a operaciones cash, mejoras en los sistemas de pagos, promoción del uso de dinero digital en transacciones y la reducción del costo de la administración del efectivo, entre otras cuestiones.
Una de ellas apunta a reducir de 0,6% a 0,3% el Impuesto a los Débitos y Créditos ("impuesto al cheque") en las transferencias que no involucran dinero en efectivo y que no superen el millón de pesos, ya que, actualmente, se paga la misma alícuota si el débito es por trasferencia que si es un retiro en efectivo.

Se trata de una medida que, según Adeba, tendría "un impacto fiscal directo mínimo, ya que el universo afectado por la baja, en términos de volumen resulta bajo", además de que "el efecto indirecto en la recaudación sería positivo, por mayor formalización de la actividad económica".
También propusieron reducir al 0,1% las percepciones y retenciones de Ingresos Brutos, IVA y Ganancias que se hacen sobre operaciones pagadas con tarjetas de débito y crédito.
Esto permitiría al responsable inscripto pagar 2,5% de retención de impuestos por sobre el volumen vendido en lugar del 8,49%, en el caso de las compras hechas con tarjeta de crédito, y de 1,3% en lugar de 4,41% para los pagos con tarjeta de débito.
"El impacto fiscal de esta medida sería neutro, ya que no implica una baja de las alícuotas o impuesto a determinar. Se mantiene la trazabilidad de las operaciones, porque la retención se reduce, pero persiste, con lo cual a los fiscos le sigue llegando la información", sostiene la propuesta elaborada por Adeba, la entidad que representa a los bancos de capitales nacionales.
El retorno de la devolución por IVA
Para los consumidores, la propuesta de los bancos es extender la devolución de IVA para todos los pagos con tarjeta de débito, por hasta $1.000.000 por mes que actualmente está limitada para jubilados y pensionados que cobran el haber mínimo pero que, hasta el gobierno de Mauricio Macri, aplicaba para todas las operaciones a través de un reintegro automático del 5%.
"Extender esta medida para toda la población argentina generaría un claro incentivo económico para utilizar el dinero electrónico y desalentar el uso del efectivo. El impacto fiscal de esta medida sería moderado, ya que se estimularía el uso de tarjeta de débito para realizar pagos, lo que probablemente aumente la formalización de la economía y con ello se compensaría parte de la devolución de dicho impuesto", señaló el documento.
Depósitos y extracciones
En cuanto a la órbita de las decisiones que puede adoptar el BCRA, propuso imitar la gratuidad de los depósitos en efectivo solo a operaciones de hasta $1 millón, que mantendría sin costos los depósitos del 99% personas humanas y del 80% personas jurídicas, y limitar la gratuidad de las extracciones de efectivo sólo a operaciones de hasta de $ 150.000, que mantendría el beneficio para aproximadamente el 90 % de las personas, pero soluciona el 35% del volumen, según estimaciones recientes.
Otras propuestas apuntan a crear una central de prevención de fraude digital; digitalizar los pagos de las personas con asistencia social; digitalizar los pagos de tasas municipales -en la actualidad hay comunas que sólo aceptan dinero en efectivo-; limitar a $ 5.000 los pagos en efectivo en estaciones de servicio y supermercados; permitir el pago de transporte público con medios electrónicos -contact-less, QR, etc.- además de la SUBE, entre otras cuestiones.












